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Alcohol como droga: ¿inofensivo o extremadamente peligroso?

Es muy común no considerar el alcohol como droga ya que es una sustancia enormemente normalizada por la sociedad. Sin embargo, pese a parecer inofensiva, las consecuencias que esta provoca pueden ser tan devastadoras como otras drogas.

Acudir a un centro de desintoxicación en Barcelona será determinante para superar la adicción y poder tratar el alcoholismo a tiempo, antes de que los daños sean irreparables.

 

¿Por qué socialmente no se considera el alcohol como droga?

A menudo no se considera el alcohol como droga debido a su carácter legal y a estar socialmente aceptado. Esta sustancia está muy presente en la cultura social, en las comidas, cenas, celebraciones, salidas de fin de semana e incluso reuniones.

El alcohol como droga se considera una sustancia “blanda” o inofensiva que no daña la salud y no pone en peligro la vida de quien la consume. Sin embargo, nada más lejos de la realidad.

Esta sustancia, también conocida como etanol, es una sustancia depresora que afecta al sistema nervioso central. Al consumirlo, el alcohol es absorbido rápidamente por el torrente sanguíneo y pasa a ser distribuido por todo el cuerpo. El alcohol llega al cerebro y afecta a la comunicación entre las células nerviosas, lo que produce cambios en el comportamiento y la percepción.

Al inicio, el alcohol provoca una gran concentración de dopamina en el cerebro que da lugar a efectos placenteros de euforia y placer. Sin embargo, estos efectos son efímeros y terminan pronto, dando lugar después a una intoxicación.

Cuando el consumo de alcohol se realiza en cantidades excesivas o comienza a ingerirse de forma recurrente, se creará una tolerancia que provocará que se necesiten mayores dosis para conseguir los mismos efectos.

Además, se irá deteriorando el funcionamiento y la disponibilidad de dopamina en el cerebro, lo que puede dar lugar a que el consumidor comience a necesitar beber alcohol para sentirse bien, desarrollando así una dependencia hacia esta sustancia.

 

 

Alcohol como droga: las consecuencias del consumo

Las consecuencias del consumo a largo plazo de esta sustancia o del abuso de la misma pueden ser muy graves e, incluso, irreversibles.

Los peligros que supone el alcohol como droga no son menores que los de otras sustancias, siendo sus consecuencias tanto físicas como psicológicas.

A nivel físico, el consumo excesivo de alcohol puede causar daño hepático, enfermedades cardiovasculares, trastornos del sueño, problemas de memoria, problemas de concentración, problemas neurológicos, trastornos gastrointestinales y problemas en la piel.

El alcoholismo provoca también efectos psicológicos a medio y largo plazo entre las que se encuentran: ansiedad, depresión, trastornos de la personalidad, cambios irracionales y repentinos de humor, brotes psicóticos, conflictos con seres queridos, pérdida de empleo y, la consecuencia más grave de todas, el desarrollo de una adicción.

El consumo prolongado de alcohol puede convertirse fácilmente y sin que el consumidor se de cuenta, en una patología.

Por ello es importante considerar el alcohol como droga, ya que la adicción al alcohol es igual de nociva y perjudicial que la adicción a otras sustancias.

La adicción es una enfermedad grave y compleja de carácter físico y mental que puede acabar con la vida de quien la sufre. Esta patología cursa con una necesidad incontrolable de beber alcohol y necesita tratamiento.

 

Tratamientos para el alcoholismo

El alcoholismo es una enfermedad que debe ser tratada, al igual que sucede con otras enfermedades. Es necesario buscar ayuda profesional y recibir el tratamiento adecuado para poder lograr la abstinencia y prevenir daños o revertir los que ya se hayan desarrollado.

Al ser una patología tanto física como mental, ha de abordarse desde ambas esferas.

Para tratar la adicción al alcohol a nivel psicológico, la psicoterapia ha demostrado dar excelentes resultados. El psicoterapeuta le enseñará herramientas al adicto para lidiar con la ansiedad y la depresión fruto del alcoholismo, así como a manejar las ansias de consumo y a identificar los detonantes que le provocan ganas de consumir.

Además, los grupos de apoyo como Alcohólicos Anónimos, son muy útiles a nivel psicológico y personal, ya que el adicto encontrará en ellos una red de confianza y comprensión cerca de personas que se encuentran en sus mismas circunstancias.

Por otro lado, aunque no se haya encontrado aún una cura farmacológica para el alcoholismo o la adicción, sí existen medicamentos que ayudan a dejar de beber, como el disulfiram, la naltrexona y el acamprosato.

Estos medicamentos ayudan a reducir el deseo de consumo, facilitando así el éxito de la abstemia. Sin embargo, no son una solución definitiva y provocan a su vez múltiples efectos secundarios.

Hay una tercera opción de tratamiento que, hasta el día de hoy, ha resultado ser el más efectivo, completo y duradero. Se trata de la Estimulación Magnética Transcraneal.

 

Estimulación Magnética Transcraneal para el alcoholismo

La Estimulación Magnética Transcraneal es el tratamiento para el alcoholismo y otras adicciones más efectivo hasta el día de hoy. Está aprobado por la Unión Europea y lleva utilizándose con éxito más de 20 años.

La EMTr es una técnica revolucionaria que reduce drásticamente el impulso incontrolable de consumir (craving) en tan solo una semana. Al cabo de pocos días el paciente notará una drástica reducción del “mono”.

La rapidez y calidad de los resultados se debe a que, a diferencia del resto de tratamientos, la Estimulación Magnética Transcraneal actúa directamente sobre el origen de la adicción: la parte neurológica.

Funciona mediante una bobina que se coloca sobre la cabeza y emite ligeros estímulos electromagnéticos. Estas leves e indoloras descargas alcanzan el cerebro y reparan sus neurotransmisores y las zonas neuronales dañadas.

Es un tratamiento totalmente seguro e indoloro que, además, no provoca efectos secundarios.

Se realiza de forma ambulatoria, por lo que el paciente podrá tratarse cómodamente sin necesidad de ingresar en un centro, continuando con su rutina habitual.

En Newline somos el primer centro en España especializado en el uso de esta técnica, pioneros en el tratamiento de adicciones y alcoholismo con EMTr.

Gracias a esta revolucionaria técnica y a nuestro equipo de psiquiatras altamente cualificado, actualmente hemos logrado tratar con éxito a más de 300 personas.

 

 

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