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Alcoholismo: ¿tiene síntomas físicos?

El alcoholismo es una enfermedad que, detectada a tiempo, puede evitar complicaciones mayores a largo plazo que, en ocasiones, son irreversibles. El alcoholismo tiene síntomas físicos y psicológicos que, si se logran observar a tiempo y tratar adecuadamente, pueden detenerse. Existen tratamientos muy eficaces para el alcoholismo como la terapia psicológica o la EMTr.

¿Qué es el alcoholismo?

El alcoholismo es una enfermedad enormemente estigmatizada por la sociedad, que millones de personas sufren en soledad y silencio.

La OMS lo define como una patología crónica, donde se produce un deterioro mental y físico a causa del consumo abusivo y recurrente de alcohol

El alcoholismo tiene síntomas físicos graves, así como psicológicos, debido a que se genera una fuerte dependencia en la que el adicto siente unas ganas incontrolables de beber que le llevan a severos episodios de intoxicación, que, poco a poco, acabarán destruyendo su salud.

Miles de personas son atendidas cada año en España por la red de atención a la drogodependencia, el alcoholismo se ha convertido en un problema de salud pública muy presente, donde la intervención del entorno familiar y social del adicto será crucial para su recuperación.

El alcoholismo tiene síntomas físicos a los que familia y amigos pueden estar atentos para pedir ayuda profesional, ya que son una señal de alarma que puede indicar un problema.

Alcoholismo: ¿tiene síntomas físicos?

El alcoholismo tiene síntomas físicos que pueden apreciarse en el aspecto del adicto. Algunos de los síntomas que podemos observar cuando alguien ha desarrollado alcoholismo son:

  • Deshidratación: Se calcula que cada 250 ml que ingerimos de alcohol, perdemos 1000 ml de agua. La deshidratación afecta notablemente a las uñas, pelo y piel, que la envejece prematuramente.
  • Insomnio: el alcohol afecta a la calidad del sueño, haciendo que no se descanse correctamente, lo cual produce ojeras, y aspecto de cansancio general, algo muy característico también en quien padece alcoholismo.
  • Piel amarillenta: esto se debe a una enfermedad hepática causada por el alcoholismo. El alcoholismo tiene síntomas físicos derivados de problemas graves en el hígado.
  • Rojeces en la piel, especialmente en la cara.
  • Desgaste del esmalte dental y problemas gingivales: el ácido del alcohol corroe los dientes, que acaban por desgastarse, adquiriendo tonos amarillentos y manchas negras.
  • Hinchazón en la zona abdominal: el alcoholismo tiene síntomas físicos que pueden apreciarse en el aspecto del adicto, uno de los más comunes y que llaman más la atención es la hinchazón abdominal desmedida, más conocida como “barriga cervecera”. El alcohol provoca un aumento de estrógenos y descenso de la testosterona, lo cual está relacionado con el aumento de peso. Por otro lado, la retención de líquidos hace que la tripa se hinche y endurezca.

Además, el alcoholismo tiene síntomas físicos que también son notables y pueden observarse como sudoración, temblores, vómitos o pérdida de autocuidado. Algunos de estos suceden cuando el alcohólico no consume por un periodo de tiempo y sufre síndrome de abstinencia.

El alcoholismo tiene síntomas físicos también en el organismo

El alcoholismo tiene síntomas físicos y consecuencias en el organismo, que pueden ser graves, irreversibles e incluso mortales. Estos síntomas no son señales que puedan observarse a simple vista, ni reconocerse fácilmente, un doctor deberá examinar al paciente y determinar la enfermedad y la causa, que en el caso de un adicto, muy posiblemente sea el alcoholismo.

El alcoholismo tiene síntomas físicos en el organismo entre los que se incluyen:

  1. Daño hepático: El hígado es el principal órgano afectado por el alcoholismo. Los síntomas del daño hepático incluyen ictericia, dolor abdominal, hinchazón y sangrado.
  2. Problemas neurológicos: El alcoholismo tiene síntomas físicos entre los que se encuentran trastornos cerebrales y neurológicos, como memoria a corto plazo, dificultad para concentrarse y pérdida de coordinación.
  3. Trastornos gastrointestinales: El exceso de alcohol puede causar irritación y daño a la mucosa del estómago, lo que puede llevar a la aparición de úlceras, sangrado y dolor abdominal.
  4. Problemas de la piel: El alcoholismo tiene síntomas físicos que pueden causar diversos problemas en la piel, como eccemas, acné y enrojecimiento.
  5. Problemas cardiovasculares: El alcoholismo puede causar hipertensión, insuficiencia cardíaca y arritmias.

Es importante saber que el alcoholismo tiene síntomas físicos que pueden ser graves y, en casos extremos, llegar a ser mortales.

El alcoholismo tiene síntomas físicos, pero también psicológicos

El alcoholismo tiene síntomas físicos, pero también psicológicos, ya que se trata de una enfermedad que afecta seriamente a la salud mental de quien la sufre.

Las consecuencias psicológicas pueden causar un gran impacto en la vida del adicto, así como afectar a las personas que le rodean. El alcoholismo tiene síntomas físicos que ya se han mencionado anteriormente, entre los síntomas psicológicos se encuentran los siguientes:

  • Ansiedad: El alcohol, a priori, tiene un efecto sedante que provoca la falsa sensación de alivio y tranquilidad. Sin embargo, pasado este efímero momento, agrava notablemente ansiedad, los ataques de pánico y el estrés.
  • Depresión: al igual que ocurre con la ansiedad, en un primero momento el alcohol genera una falsa y efímera sensación de felicidad, sin embargo, actúa alterando el funcionamiento y la disposición de diversos neurotransmisores como la dopamina o la serotonina, lo que puede derivar en una depresión o empeorar una ya existente. Además, el alcohol es una sustancia depresora del sistema nervioso central, lo cual agrava la situación.
  • Trastornos de personalidad: El alcoholismo también puede provocar trastornos de personalidad como dependencia emocional, fobia social, trastorno límite de la personalidad, trastorno narcisista y trastorno bipolar.
  • Psicosis o esquizofrenia: el alcoholismo aumenta las probabilidades de desarrollar esquizofrenia o psicosis.

Tratamientos para el alcoholismo

El alcoholismo tiene síntomas físicos y psicológicos que no deben ignorarse, ya que, con el tiempo, pueden volverse irreversibles. Es necesario buscar ayuda profesional y encontrar el tratamiento adecuado para evitar daños irreparables que acaben con la vida del afectado. Existen tratamientos muy efectivos que pueden realizarse de forma independiente unos de otros o conjunta.

Psicoterapia

La terapia es siempre necesaria, ya que el alcoholismo tiene síntomas físicos pero también mentales. El alcoholismo es una enfermedad mental que puede derivar en trastornos como ansiedad o depresión o empeorar los ya existentes.

Por ello, es imprescindible acudir a un especialista de la salud mental. La labor de un psicólogo es primordial para abordar el problema desde la raíz y aprender a gestionar la ansiedad y el estrés que genera el inicio de la abstemia.

La terapia cognitivo-conductual es una de las más efectivas. En ella, el alcohólico aprenderá a reconducir patrones conductuales nocivos y podrá adquirir herramientas con las que enfrentar las situaciones que le produzcan más ganas de consumir.

La terapia ayuda mucho a evitar posibles recaídas.

Además, en los grupos de apoyo como Alcohólicos Anónimos, el adicto encontrará una red humana de confianza y comprensión con personas que en sus mismas circunstancias.

Medicación

Existen algunos medicamentos útiles que contribuyen a lograr la abstemia. La FDA aprueba tres para el tratamiento del alcoholismo: el disulfiram, la naltrexona y el acamprosato.

Sin embargo, estos medicamentos no son una solución definitiva, ya que aún no se ha descubierto la cura farmacológica para el alcoholismo.

Al igual que con cualquier tipo de medicamento, hay altas posibilidades de sufrir incontables efectos secundarios. Por ello, son cada vez más pacientes los que rechazan esta alternativa y buscan otras opciones menos perjudiciales para la salud para tratar el alcoholismo.

Estimulación Magnética Transcraneal (EMTr)

La Estimulación Magnética Transcraneal (o EMTr) es la última y más innovadora técnica en tratamientos para el alcoholismo.

Este revolucionario tratamiento actúa directamente sobre las redes neuronales del cerebro, por lo que se consiguen obtener resultados desde la primera semana.

La técnica EMTr funciona aplicando leves estímulos magnéticos sobre el cráneo del paciente, los cuales incidirán de forma instantánea en el cerebro. Así se corregirá la bioquímica cerebral alterada por el alcohol y se estimularán las regiones neuronales necesarias, reparando neurotransmisores como la dopamina y la serotonina.

La Estimulación Magnética Transcraneal es un tratamiento completamente seguro, indoloro y ambulatorio que, además, está ya aprobado por la Unión Europea.

A diferencia de la medicación, la EMTr no tiene efectos secundarios, por lo que ya se ha convertido en la alternativa idónea para los pacientes que buscan obtener los mismos resultados, pero sin dañar su salud.

En Newline somos pioneros en España en el uso de la técnica EMTr.

Desde el principio, nuestra prioridad en Newline es la salud de nuestros pacientes y que logren alcanzar su objetivo con éxito de la forma más cómoda, segura y rápida posible. Hemos tratado en estos últimos años con éxito a más de 200 pacientes con problemas de adicciones, gracias al brillante trabajo de nuestro equipo de psiquiatras, altamente cualificado y con décadas de experiencia en el sector.

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