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Antabus: medicamento para tratar el alcoholismo

El alcoholismo es un problema ineludible en nuestra sociedad. El consumo de alcohol está tan normalizado y aceptado socialmente que, frecuentemente, las personas que desarrollan una dependencia no son conscientes de ello y tampoco lo es su entorno, quienes, inconscientemente, le quitan hierro al asunto.

La realidad es que el alcoholismo es una enfermedad que necesita tratamiento o, de lo contrario, puede acabar con la vida del adicto. Existen diversos modos de enfrentarla y lograr la abstemia, uno de los más populares es el Antabus, medicamento que obliga al adicto a no consumir alcohol. Sin embargo, los efectos secundarios de los métodos farmacológicos empujan a muchos pacientes a buscar otros métodos menos nocivos, por ejemplo, la EMTr, el último avance en tratamientos para el alcoholismo.

¿Qué es el alcoholismo?

El alcoholismo es considerado por muchos un vicio, está altamente estigmatizado y es el adicto quien carga con la culpa y la responsabilidad de su dolencia.

Sin embargo, el alcoholismo es una enfermedad grave que necesita tratamiento urgente, ya que, si no se trata, las consecuencias físicas y mentales pueden ser irreversibles.

La OMS considera el alcoholismo una patología crónica en la que el consumo de alcohol se vuelve recurrente y/o abusivo, generando una gran dependencia y provocando fuertes episodios de intoxicación. Además, cuando se desarrolla alcoholismo, poco a poco comienza a aparecer un incontrolable deseo de consumir que solo cesa cuando se bebe alcohol, este deseo es conocido como “craving” y es lo que dificulta la abstemia.

El alcoholismo y sus consecuencias

Cada vez más personas sufren alcoholismo y necesitan ayuda, ya sea con un método como el Antabus, medicamento que ayuda a lograr la abstemia, o con otro tipo de tratamientos no farmacológicos.

Si el alcoholismo no se trata, puede provocar severas consecuencias, tanto físicas como mentales.

Entre las múltiples secuelas físicas que puede causar, se encuentran: cirrosis, diversos tipos de cáncer, problemas cardiovasculares, trastornos cerebrales, problemas gastrointestinales, arritmias, hipertensión o incluso muerte.

Pero esta enfermedad no solo afecta al organismo, también causa fuertes estragos psicológicos como ansiedad, depresión, psicosis y trastornos de personalidad.

Tratar el alcoholismo es necesario, el médico aconsejará al adicto cuál es el mejor tratamiento para su caso, pudiendo recetarle Antabus, medicamento que obliga al adicto a no consumir alcohol para no intoxicarse, u otros medicamentos, así como le puede recomendar un tratamiento no farmacológico como la Estimulación Magnética Transcraneal.

Antabus: medicamento para tratar el alcoholismo

El disulfiram es el principal componente del Antabus, medicamento para tratar el alcoholismo.

El modo en que funciona este medicamento es provocando reacciones desagradables en el organismo cuando se ingiere alcohol al mismo tiempo que se está bajo los efectos del Antabus.

Antabus: medicamento que impide metabolizar el alcohol

El Antabus, medicamento utilizado para lograr alcanzar la abstemia, obliga al adicto a no poder consumir alcohol, ya que, si lo hace, sufrirá el conocido “efecto Antabus”.

El disulfiram, o Antabus, actúa inhibiendo el funcionamiento de una enzima llamada “alcohol-deshidrogenasa”, encargada de metabolizar el alcohol en el cuerpo.

Al quedar bloqueada la posibilidad de que el alcohol sea metabolizado, el paciente en tratamiento sufrirá una grave intoxicación si bebe mientras se encuentra bajo los efectos del Antabus. Al conjunto de síntomas de esta intoxicación se les conoce como “efecto Antabus”.

El efecto Antabus varía de una persona a otra en cuanto a sintomatología, intensidad y duración.

Puede cursar con vómitos, fiebre, náuseas, temblores, enrojecimiento, sudoración, insuficiencia respiratoria, mareos, arritmias, hipotensión e incluso, en casos muy graves, puede producirse la muerte.

Si se ingiere alcohol junto con Antabus, medicamento que impide metabolizarlo, es necesario acudir de inmediato a urgencias médicas.

Antabus: medicamento que tiene efectos secundarios

El Antabus, medicamento que, como cualquier otro, provoca múltiples efectos secundarios, es uno de los tratamientos más populares para la dependencia alcohólica.

No todos los pacientes sufren los mismos efectos secundarios, ni con la misma gravedad, pero casi todos presentan algunos en mayor o menor medida.

Algunos de los efectos secundarios del Antabus son: fatiga, náuseas, somnolencia, dolor de cabeza, hormigueos, problemas digestivos, pérdidas de visión, picazón y pérdida del gusto entre otros.

Otros tratamientos para el alcoholismo

El tratamiento con Antabus, medicamento que provoca una intoxicación en el cuerpo al mezclarse con alcohol, no es el único en el mercado. Existen otras opciones farmacológicas que son igual de efectivas y actúan de modos distintos.

Aún no se ha encontrado una cura farmacológica definitiva para el alcoholismo, pero la FDA aprueba tres medicamentos para tratarlo que son efectivos: el Antabus (disulfiram), la naltrexona y el acamprosato.

Estos dos últimos funcionan de un modo distinto al Antabus, reducen la sensación de placer que se produce en el cerebro al beber alcohol, por tanto, disminuyen en el adicto las ganas de consumirlo.

A pesar de a la eficacia demostrada de estos medicamentos, son innumerables los efectos secundarios que todos ellos provocan. Por este motivo muchas personas buscan otros métodos para superar la enfermedad que no sean tan perjudiciales.

Psicoterapia y grupos de apoyo

La psicoterapia es siempre recomendable para tratar el alcoholismo y mantener la abstemia a largo plazo.

De hecho, resulta muy positivo realizar psicoterapia no solo durante el periodo de adaptación y primera etapa de la abstemia, sino también una vez conseguida. De este modo se evitan recaídas.

La terapia cognitivo-conductual es una de las que mejor funcionan, ya que le enseña al paciente a ver la raíz del problema, a reconducir patrones de conducta y a controlar la ansiedad que puede provocar al comienzo la abstemia.

Los grupos de apoyo son también muy efectivos, como por ejemplo, Alcohólicos Anónimos. En ellos el adicto podrá encontrar una red de personas que se encuentran en sus mismas circunstancias y le brindarán apoyo, escucha y comprensión.

Estimulación Magnética Transcraneal (EMTr)

La Estimulación Magnética Transcraneal, también conocida como EMTr, es el avance más reciente e innovador en tratamientos para el alcoholismo.

Con esta revolucionaria técnica se consiguen obtener resultados muy rápidamente, pudiendo apreciarse desde la primera semana y manteniéndose a largo plazo.

La EMTr funciona a través de una bobina que se coloca sobre la cabeza del paciente y emite ligeros estímulos electromagnéticos que inciden en el cerebro de forma casi inmediata. Estos estímulos modifican las regiones neuronales que han sido alteradas por la adicción, consiguen corregir la bioquímica cerebral y restaurar el equilibrio y funcionamiento de neurotransmisores como la dopamina y la serotonina.

La Unión Europea ya ha aprobado la técnica EMTr como tratamiento efectivo para el alcoholismo, con una altísima tasa de éxito.

La Estimulación Magnética Transcraneal es completamente indolora, segura y ambulatoria, eso último le permite al paciente tratarse sin necesidad de ingresar en un centro de desintoxicación ni alterar su rutina habitual.

A diferencia del Antabus, medicamento que provoca múltiples efectos secundarios, y las otras alternativas farmacológicas, la EMTr no tiene efectos secundarios. Por ello se está convirtiendo en la opción de preferencia para las personas que buscan superar la enfermedad sin medicarse y perjudicar su salud.

En Newline somos el primer centro especializado en EMTr en España, convirtiéndonos en los pioneros en el uso de esta técnica. Desde que comenzamos, hemos logrado tratar con éxito a más de 200 pacientes con problemas de adicción y alcoholismo. Contamos con un equipo de psiquiatras altamente cualificado, avalados por décadas de experiencia y referentes en el sector de la psiquiatría, que se encargan de tratar a cada paciente de manera personal y con la mayor implicación posible.

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