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Cómo ayudar a un drogadicto que no quiere ayuda

Cómo ayudar a un drogadicto que no quiere ayuda es una de las tareas más difíciles cuando se quiere a la persona que tiene la adicción. ¿Cómo tratar a la persona adicta? ¿Qué podemos hacer para ayudarla?

1.Qué es la adicción a las drogas 

El primer paso del proceso: cómo ayudar a un drogadicto que no quiere ayuda requiere tener unos conocimientos previos que establecen el punto de partida. Es necesario entender qué es una adicción a las drogas y los efectos que provoca.

 La adicción a las drogas, o trastorno por abuso de sustancias, está considerada como una enfermedad crónica; como es el caso, por ejemplo, de la adicción a la cocaína. Es una cuestión patológica y, por tanto, es fundamental evitar culpabilizar al afectado de su adicción. Estas son algunas de sus características:

  • Continuas recaídas y un persistente comportamiento de búsqueda y consumo compulsivo.
  • Uno de los órganos que se ve más perjudicado en un proceso de adicción es el cerebro.
  • El comportamiento de la persona adicta cambia; es una de las claves para detectar que un familiar o persona allegada consume.
  • El paciente experimenta una pérdida de control.

La dependencia implica la aparición de síntomas de tolerancia y de abstinencia:

  • Tolerancia: la persona adicta necesita progresivamente incrementar la dosis de consumo para obtener los mismos efectos. Esto se debe a que el organismo se acostumbra a ciertos estímulos y deja de notar los efectos de la sustancia. La tolerancia puede desarrollarse relativamente rápido.
  • Abstinencia: si se deja el consumo durante algunas horas o días, la persona con dependencia a alguna sustancia experimenta un intenso malestar que solo puede aliviarse consumiendo la droga.

 

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2.Cómo detectar a una persona drogadicta

Siendo conscientes de que la adicción a la droga es una enfermedad, el siguiente paso de esta guía, cómo ayudar a un drogadicto que no quiere ayuda, pasa por demostrar un poco de empatía. Ponernos en el lugar del otro y determinar si su comportamiento y su aspecto físico son los habituales; o si, por el contrario, se observan circunstancias sospechosas.

Por lo general, la adicción se desarrolla tras un consumo experimental. Las drogas recreativas son comunes en ciertos ambientes por lo que todas las personas se ven expuestas en cierta manera alguna vez.

 Los problemas comienzan cuando el abuso de la sustancia se transforma en dependencia. Entonces, los drogadictos pierden la voluntad y tienen la necesidad imperiosa de buscar la sustancia adictiva hasta el punto de hacer cualquier cosa con tal de conseguirla. Junto a estos dos signos o indicios, podemos enumerar algunos otros:

  • Cambios de humor bruscos
  • Irritabilidad
  • Apatía
  • En ocasiones, agresividad
  • Depresión o tristeza profunda
  • Pérdida de peso
  • Ojos irritados
  • Congestión nasal y secreciones
  • Manos temblorosas
  • Problemas para dormir

Es importante señalar que la adicción afecta a la persona en su conjunto y a todo su entorno. Los cambios físicos y de comportamiento son evidentes y, con el tiempo, el problema se extiende hasta su familia y allegados. Diferentes situaciones que deben considerarse sospechosas y que se exponen a continuación.

Sospechas de la existencia de una adicción a las drogas

Es probable que a veces resulte difícil discernir entre el mal humor o la angustia normal por un mal día en el trabajo de alguno de los efectos del consumo de drogasPara poder reconocerlos, lo mejor es conocerlos todos; de esta manera, cuantos más signos se identifiquen más fácil será resolver que existe un problema de adicción.

Estos son los posibles indicios, o señales de alerta, que deben hacer sospechar al entorno del adicto:

  • Problemas en el trabajo: paulatinamente las ausencias son más frecuentes, la persona demuestra un desinterés repentino por las actividades que tienen que ver con su trabajo y su desempeño desciende de forma alarmante.
  • Cambios en el aspecto físico: se empieza a observar un aspecto desaliñado, falta de interés hacia la ropa, el aseo personal y la apariencia.
  • Problemas de salud: se observa un cambio en el peso, los ojos rojos y, en general, una evidente falta de energía y motivación.
  • Cambios en el comportamiento: por ejemplo, la persona empieza a hacer esfuerzos exagerados para que los demás no entren en su casa o en su habitación; empieza a ser muy misteriosa con sus compañías o los lugares a los que acude; se aprecian cambios radicales en la conducta y en sus relaciones con familiares y amigos. 
  • Problemas de dinero: es probable que la persona afectada empiece a pedir dinero sin ofrecer una explicación razonable; incluso puede llegar a tomarlo sin pedirlo. Si falta dinero o objetos de valor en casa es probable que lo haya empleado en consumo.

Según las sustancia a la que se tiene adicción, los signos pueden ser más específicos. Cada tipo de droga tiene sus diferentes efectos.

Confirmación: detectar el consumo de drogas

Solo se podrán confirmar las sospechas realizando un test de drogas. Estas pruebas se basan en detectar la presencia de droga en fluidos corporales (orina, sangre, saliva, cabello o sudor). 

 Es probablemente la forma más sencilla de confirmar que un amigo o familiar consume drogas; sin embargo, para hacer la prueba es necesario contar con su colaboración. Existen diferentes pruebas que pueden detectar consumos cercanos o más alejados en el tiempo: 

  1. Orina: hasta 30 días después del consumo.
  2. Saliva: una pequeña muestra detecta el consumo en las últimas 48 horas.
  3. Pelo: con una muestra de cabello puede detectarse un consumo muy alejado en el tiempo, semanas o meses.
  4. Sangre: puede detectar rastros de la sustancia unas horas después de haberla consumido.

 

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3. Pautas fundamentales para ayudar a un drogadicto que no quiere ayuda

A pesar de que asumir que existe un problema de adicción en el seno familiar o el círculo de amigos es una situación estresante, es necesario abordar el problema cuanto antes y con mucha determinación.

Para ayudar a un drogadicto que no quiere ayuda, ante todo, hay que tener claras las siguientes 6 pautas:

  1. Nunca se debe perder la paciencia. Si la persona afectada es reacia a recibir ayuda, la perseverancia es necesaria. Estar presente y acompañar es una forma de ayudar.
  2. Es fundamental estar bien informado. Todo lo que se pueda investigar sobre las adicciones o una en particular es susceptible de convertirse en poderosos argumentos para hacerle ver al adicto que tiene un problema.
  3. Es necesario mostrar empatía. Se debe partir de la base de que la persona afectada lo está pasando muy mal. Se deben evitar los juicios de valor y, por el contrario, practicar la escucha activa.
  4. Se deben desterrar todas las actitudes que puedan ser contraproducentes. No se debe restar importancia al problema ni emprender acciones de sobreprotección. Si alguien del entorno no puede evitar este tipo de actitudes es mejor que se abstenga de ayudar.
  5. Hablar con personas que han pasado por una situación similar puede ser de gran ayuda. La familia y los amigos sentirán el apoyo y la empatía de otras personas que han pasado por una situación similar. De este modo, también se sentirán más motivados.
  6. Consultar con un profesional de la psicología que ayude a los familiares y amigos a afrontar el problema y buscarle una solución sin descuidar los autocuidados.

4.¿Quiénes deben ayudar si el drogadicto no quiere ayuda?

Cómo ayudar a un drogadicto que no quiere ayuda implica una intervención por parte de aquellas personas que estiman y se preocupan por el afectado. La familia y el entorno del adicto son su principal red de apoyo. Pero también es importante señalar que, de igual modo, la familia sufre los efectos del consumo

Todos los miembros deberían ser conscientes de la magnitud del problema y trabajar en la misma dirección para superarlo juntos. Sin embargo, no todas las personas del entorno tienen las aptitudes necesarias para afrontar una intervención.

Una vez que se ha tomado la decisión de intervenir seriamente y afrontar al adicto para hacerle ver su problema, debe haber una o dos personas que tenga el papel de líderes. El resto de la familia puede estar presente, pero deberían abstenerse de participar quienes:

  • No caigan bien al adicto.
  • Tengan una enfermedad mental o una adicción no tratada.
  • Sean incapaces de limitar su participación a lo que se haya acordado previamente.
  • Puedan sabotear el proceso.

 

5. Cómo ayudar a un drogadicto: lo que debes y no debes hacer

Cada persona es un mundo; sin embargo, dado que la adicción es una enfermedad con síntomas y procesos determinados, para ayudar a un adicto a pesar de que no quiera, es necesario tener bien claros los límites a la hora de ofrecer apoyo. Para ello, es conveniente establecer algunas pautas en función de la relación que se tenga con el afectado.

El drogadicto es tu hijo

Para muchos padres, reconocer que su hijo es cocainómano, por ejemplo, es una de las peores experiencias que pueden vivir como progenitores. Esta enfermedad tiene consecuencias para toda la familia por lo que conviene saber de antemano qué comportamientos benefician y de cuáles hay que prescindir:

Lo que debes hacer

  • Tratar de mejorar la relación padre-hijo.
  • Fomentar comportamientos positivos, no todo pasa por los reproches y señalar los errores.
  • Poner límites.
  • Informarse y pedir ayuda a los especialistas médicos.

Lo que no debes hacer

  • Nunca se debe dar dinero.
  • Tampoco es conveniente proteger al adicto ante las consecuencias de su adicción.
  • Se debe evitar el lenguaje negativo y la culpabilidad.

 

 

El drogadicto es tu pareja

Cuando es la pareja quien sufre la adicción, las consecuencias pueden ser nefastas para la relación por lo que es importante asumir la enfermedad y contar con el apoyo del resto de familiares y amigos. Para la pareja o cónyuge, ayudar a un adicto debe implicar algunas pautas:

Lo que debes hacer

  • Evitar la negación del problema. Pese a que resulte doloroso, reconocer el problema es un paso fundamental para ambos.
  • Evitar la codependencia. Es muy común que las parejas de las personas adictas se olviden de sus necesidades y sueño y se centren en la otra persona y los problemas derivados de su adicción. Es importante ser consciente de este riesgo para darse cuenta a tiempo y evitar la dependencia del otro.
  • Establecer límites. Hay comportamientos que no se deben tolerar por lo que es necesario establecer los límites y asegurarse de que el afectado los conoce.

Lo que no debes hacer

  • Facilitar la adicción como muestra de amor y cariño, al contrario, la mejor forma de demostrarlo es hacerle ver a la pareja las consecuencias de seguir consumiendo.
  • Descuidarse a uno mismo. Solo se puede ayudar a alguien si previamente una persona se cuida y prepara para ello. Son momentos duros en los que se toman decisiones muy difíciles, por los que hay que estar fuerte física y emocionalmente.

 

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El drogadicto es un familiar o amigo

En la mayoría de las ocasiones, el entorno familiar y el círculo de amigos son los primeros en detectar que algo no va bien. A pesar de ser una situación difícil es importante abordarla de la mejor forma posible para que el afectado resuelva pedir ayuda profesional. En ningún caso lo mejor es alejarse y desentenderse.

Lo que debes hacer

  • Mantener la relación y tratar de fortalecerla, estar ahí. De este modo será más fácil abordar conversaciones en las que hacerle ver al adicto que su enfermedad tiene consecuencias serias para su vida y las de su entorno.
  • Hablar del problema abiertamente y escuchando activamente.
  • Mostrar preocupación y a la vez tener mucha paciencia para informar al adicto de las repercusiones de su adicción y, sobre todo, de las opciones de ayuda que tiene al alcance.

Lo que no debes hacer

  • Dejar que toque fondo para ayudarle en el momento de máxima vulnerabilidad. Esto, a pesar de haberse practicado tradicionalmente, es una barbaridad. Ninguna enfermedad requiere que el paciente toque fondo para después tratarlo.
  • Abroncar o tratar con desprecio al adicto. Son conductas que no ayudan en nada, totalmente contraproducentes.

 

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6. ¿Cómo organizar una intervención? 5 consejos

En algunas ocasiones, una conversación directa y sincera con un familiar o allegado sobre su problema de adicción puede ser la puerta de entrada a la recuperación. Pero, en otras, no resulta sencillo y puede ser necesario organizar una intervención. 

El objetivo de una intervención es presentar una oportunidad muy bien detallada y organizada para que el adicto cambie su situación antes de que sea catastrófica. Debe incluir opciones de tratamiento para rehabilitarse, de forma que si la intervención tiene éxito, el siguiente paso del afectado sea muy fácil de dar.

Para poner en marcha una intervención es necesario tener en cuenta 5 consejos y una condición transversal a todos ellos: cualquier intervención debe hacerse desde el amor, el cariño y la comprensión. 

  1. Reconocer la dificultad y la necesidad de una intervención con un enfoque específico. Las personas que participan en la intervención deben estar de acuerdo en que es un paso necesario. Todas pondrán lo mejor de su parte para logar el objetivo común.
  2. Planificarla con detalle. Tanto los participantes como el guion de lo que se va a comunicar, la elección del lugar, el momento, las opciones de tratamiento que propondrán… Todo es relevante y debe planificarse con cuidado.
  3. Organizar un equipo de personas informadas y decididas a enfrentar el momento. En este sentido, es mejor prescindir de aquellas personas que no puedan afrontarla con garantías, debido a su relación cercana y los propios problemas emocionales que la adicción le haya causado. Hay que dejar fuera toda clase de reproches.
  4. Determinar las consecuencias específicas de la intervención; en mayor o menor medida lo que se espera es que el adicto comience un tratamiento de desintoxicación. Sin embargo, también deben establecerse las consecuencias en el caso de que la intervención no tenga éxito. Por ejemplo, decidir que el afectado abandone el hogar familiar. Este tipo de consecuencias deben comunicarse en la intervención.
  5. Después de completar la intervención es necesario hacer un seguimiento. Es fundamental para evitar las recaídas.

 


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