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¿Cuáles son las consecuencias de no dormir para nuestro organismo?

Dormir poco o de forma interrumpida puede tener consecuencias en nuestra salud física y mental. Si buscas información sobre las consecuencias de no dormir y sobre el insomnio, este post te será útil.

No se trata sólo de dormir, sino de dormir bien

El sueño es una necesidad básica del organismo que no sólo sirve para que nos sintamos descansados, sino que es fundamental para el restablecimiento de nuestras funciones físicas y psicológicas. Por eso cuando hay problemas para conciliarlo, las consecuencias de no dormir pueden ser muy perjudiciales para nuestra salud.

La Asociación Mundial de Medicina del Sueño establece tres factores a tener en cuenta para conseguir un sueño efectivo y reparador: su duración, continuidad y profundidad:

  •         Duración:  dormir el número de horas suficiente para que durante el día estemos descansados y con nuestros reflejos y capacidad de alerta intactos.
  •         Continuidad: vendría a ser lo que coloquialmente llamamos ‘dormir de un tírón’’ o, lo que es lo mismo, dormir sin interrupciones, sin despertarnos, para que el sueño sea efectivo.
  •         Profundidad: que el sueño sea lo bastante profundo como para que sea realmente reparador.

Consecuencias de no dormir bien versus insomnio

Dedicar tiempo suficiente al sueño es vital para nuestro organismo, pero no siempre lo hacemos. Unas veces por no seguir unas pautas y hábitos adecuados tanto en las horas previas como en el momento de acostarnos y, otras, porque no conseguimos conciliar o mantener el sueño ni que éste sea de calidad.

Es entonces cuando empezamos a sufrir las consecuencias de no dormir bien:

  • Sensación de cansancio
  • Disminución de nuestros reflejos
  • Aumento de nuestra irritabilidad
  • Mal humor

De hecho, ¿sabías que dormir menos de cinco horas al día se considera insomnio?

Según datos de la Asociación Mundial de Medicina del Sueño, los problemas de sueño constituyen una epidemia global que amenaza la salud y la calidad de vida de más del 45% de la población mundial.

En lo que respecta a la población adulta, la Sociedad Española de Neurología sitúa entre un 20 y un 48% el porcentaje de personas que sufre dificultad para iniciar o mantener el sueño en algún momento de su vida.

Los 3 tipos de insomnio: 

El insomnio es el trastorno del sueño más frecuente, afecta a entre el 20 y el 30% de las personas que tienen problemas de sueño. 

El insomnio puede ser agudo o crónico: 

  • Agudo (puntual): Su duración es corta. Es el más común y suele estar desencadenado por cualquier situación o vivencia que provoque estrés. Por lo general, dura días o semanas.
  • Crónico: Se trata de un trastorno del sueño de larga duración. Se produce cuando se mantiene durante más de un mes.

Hay tres tipos de insomnio: el de conciliación, el de mantenimiento y el de última hora.

  • Insomnio de conciliación: Se produce en el momento de intentar iniciar el sueño, al acostarnos. Cuando estamos un buen rato despiertos y nos cuesta quedarnos dormidos.
  • Insomnio de mantenimiento: Se da cuando no hay una continuidad en el sueño y nos despertamos varias veces durante la noche. Con frecuencia cuesta volver a conciliar el sueño después de esos continuos despertares nocturnos.
  • Insomnio de última hora: Las personas que sufren este tipo de insomnio se despiertan muy pronto por la mañana, a veces varias horas antes de lo que deberían y no consiguen volver a quedarse dormidas.

Consecuencias del insomnio crónico: 

Muchas pueden ser las causas de sufrir un insomnio crónico. En la mayoría de los casos suelen ser secundarias, es decir, consecuencia de algún otro problema, desde algunas enfermedades, problemas personales que conllevan un estrés continuado, efectos secundarios de algunas medicinas o ingesta de determinadas sustancias como cafeína, alcohol o drogas.

Pero las consecuencias del insomnio crónico son las mismas con independencia que cuál sea su causa. Son consecuencias que afectan tanto física, como psíquica y emocionalmente.

«Si sufres falta de sueño, tienes más posibilidades de sufrir un accidente», dice Cramer.

  •         Alteraciones físicas: Físicamente afecta tanto interna como externamente.
    • La piel se resiente por la falta de descanso, que hace que parezca más mayor.
    • Altera el sistema inmunológico.
    • Aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, cáncer y diabetes, según el resultado de varias investigaciones.
  •         Alteraciones psíquicas:
    • Depresión y ansiedad.
    • Disminuye nuestros reflejos y nuestra capacidad de respuesta.
    • Produce una disminución del rendimiento de la capacidad cognitiva, con menos capacidad de concentración, de atención y de rendimiento.

Esto hace que se tengan más posibilidades de sufrir un accidente, tanto de circulación, como laboral o doméstico.

  •         Alteraciones emocionales:
    • Dormir poco y mal también hace que nos sintamos incómodos, a disgusto, por el cansancio y la falta de energía que notamos.
    • Aumenta nuestra irritabilidad, hace que estemos de mal humor y nos volvamos más irascibles.

Es importante acudir a un especialista si empezamos a tener problemas para dormir y disfrutar del descanso.  Si esa dificultad en conciliar el sueño se empieza a convertir en algo habitual, no dudes en consultarle. Cuanto antes lo hagas, antes podrás volver a descansar por las noches y no pondrás en riesgo tu salud.

 

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