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¿Cuáles son las fases del alcoholismo y cómo reconocerlas?

Saber reconocer e identificar las fases del alcoholismo es una herramienta esencial para detectar un problema de adicción al alcohol y dar el primer paso para solucionarlo. Los trastornos por consumo de alcohol no surgen de forma espontánea: suponen un proceso que atraviesa varios estados que veremos en este artículo.

Acudir a un centro de adicciones en Barcelona es imprescindible para lograr con éxito la desintoxicación a largo plazo.

Las 4 fases del alcoholismo

El alcoholismo no es un vicio sino una enfermedad grave y compleja en la cual el adicto siente una fuerte dependencia física y psicológica hacia el alcohol.

La adicción al alcohol la sufren millones de personas en España y en todo el mundo, provocando consecuencias devastadoras sobre la salud e incluso pudiendo provocar la muerte.

En 2020, esta enfermedad, el alcoholismo, se cobró el doble de vidas que el COVID-19 en todo el mundo.

La OMS define el alcoholismo como una patología crónica donde el consumo de alcohol se vuelve recurrente y excesivo, generando en el consumidor una enorme dependencia.

Además, la adicción al alcohol se caracteriza por cursar con frecuentes episodios de intoxicación acompañados de un incontrolable deseo de consumir que aparece durante la abstemia, impidiendo así la sobriedad. Este deseo es conocido coloquialmente como «mono», aunque también se le conoce como «craving».

Conocer las fases del alcoholismo supone una excelente ayuda para comprender este problema y su evolución en quien presenta un problema de adicción.

Así, se estima que el alcoholismo evoluciona en 4 etapas:

  1. Fase sintomática pre-alcoholica
  2. Fase de la prodolómica
  3. Fase crucial
  4. Fase crónica

 

 

Fases del alcoholismo: la sintomática pre-alcohólica

En esta primera fase, el sujeto tiene la sensación de que beber alcohol produce una sensación de placer que redunda en su bienestar.

Si bien los efectos del alcohol sobre la salud son dañinos desde un primer momento, en esta primera fase resulta difícil detectar que más adelante vaya a desarrollarse un problema. Del mismo modo, será complicado convencer a la persona de que el alcohol tiene efectos secundarios dañinos para su salud.

Fases del alcoholismo: la prodolómica

En las ciencias de la salud, el término “prodolómico” se utiliza para hablar del malestar que precede a una enfermedad. De este modo, aunque los efectos más graves del alcoholismo aún no se han manifestado en esta segunda etapa de las fases del alcoholismo, sí que aparecen comportamientos problemáticos que anuncian dificultades.

Así, el usuario experimenta deseos intensos de consumir alcohol y bebe a escondidas, tratando de evitar ser juzgado o reprendido por esta actitud.

De igual modo, trata de evitar hablar sobre el tema de su consumo y tiene sensación de culpa por el mismo. En esta fase también es común la aparición de lagunas mentales.

Fases del alcoholismo: la más crucial

Llegados a este punto, la persona se siente incapaz de dejar de beber alcohol.

Su consumo es ya constante, hasta el punto de beber en ayunas.

Si alguien de su entorno cuestiona su uso de la bebida, el alcohólico justificará y minimizará sus consumos excesivos. El alcohol se ha convertido ya en su principal prioridad en la vida, y surgen comportamientos agresivos para lograr satisfacer su necesidad.

 

Cuarta y última de las fases del alcoholismo: la crónica

En la última de las fases del alcoholismo, la persona entra en un proceso de degradación física, mental y social muy complejo.

Así, comienza a mostrar una menor tolerancia al alcohol, que ya incide en su sistema nervioso autónomo.

En esta etapa, aparecen los temblores y las inhibiciones motoras además de una posible psicosis alcohólica.

El diagnóstico por consumo de alcohol

Es importante diferenciar las fases del alcoholismo descritas anteriormente con el diagnóstico por trastorno de consumo de alcohol. En este caso, se diagnostica un trastorno de acuerdo a diferentes valoraciones, recogidas en la publicación DSM-5 de criterios diagnósticos.

El criterio que subyace para realizar este diagnóstico es el de un continuo: una línea que va desde un trastorno leve y avanza hasta uno moderado y uno grave. En cualquier caso, se tiene en cuenta cualquier consumo de alcohol que pone en riesgo la salud del usuario y provoca diferentes problemas y dificultades.

Según esta definición, las diferentes fases del alcoholismo se sitúan entre el consumo moderado y el grave, correspondiendo a la fase pre-alcohólica un trastorno por consumo de alcohol moderado y las siguientes a un trastorno por consumo de alcohol grave.

El alcoholismo supone un problema extremadamente peligroso para la salud del paciente, que puede agravarse en caso de ir acompañado del consumo de otras sustancias como la cocaína.

Para solucionarlo, dejar el alcohol implicará el acompañamiento de un tratamiento multidisciplinar  que permita al usuario retomar las riendas de su vida y dejar atrás su adicción.

 

Estimulación Magnética Transcraneal para tratar el alcoholismo

Para superar el alcoholismo, lograr la abstemia y conseguir la desintoxicación a largo plazo, es necesario realizar un tratamiento adecuado. Los adictos que tratan de dejar de beber por su cuenta y sin ayuda profesional tienen muchas más posibilidades de sufrir recaídas.

Existen medicamentos que ayudan a dejar de beber y pueden ser útiles durante el proceso si el médico así lo considera. Sin embargo, todos ellos provocan innumerables efectos secundarios.

La EMTr, por el contrario, es un tratamiento específico para las adicciones (entre ellas el alcoholismo) que no provoca ningún efectos secundario y es totalmente seguro.

Este revolucionario tratamiento lleva usándose más de 20 años y está aprobado por la Unión Europea. Es actualmente el único que logra actuar sobre la verdadera raíz de la adicción: la parte neurológica.

Por ello, al actuar sobre el origen del problema, se obtienen resultados rápidamente. Desde la primera semana de tratamiento, el paciente notará una considerable reducción de sus ganas de consumir.

Mediante una bobina colocada sobre el cráneo del paciente, se emiten leves estímulos eléctricos que inciden, de forma indolora, en la zona prefrontal del cerebro. De esta forma se restauran las zonas neuronales dañadas y se reequilibran los neurotransmisores necesarios, entre ellos la dopamina.

La EMTr es ambulatoria, por tanto, el paciente podrá tratarse sin necesidad de ingreso hospitalario y sin renunciar a su vida habitual.

En Newline somos el centro pionero en el uso de EMTr en España, el primer centro especializado.

Contamos con un equipo de psiquiatras altamente cualificado y con décadas de experiencia en el sector gracias al cual hemos logrado tratar con éxito y de forma definitiva a más de 300 personas.

 

 

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1 comentario

Daniel Puentes

12 agosto, 2022 9:58 pm

La Naltrexona es efciiente para el alcoholismo. He visitado varios psiquiatras y todos me han recetado diferente clase de medicamentos, pero ninguno me ha servido para disminuir el deseo de beber. Les he sugerido Naltraxona, pero ninguno ha querido hacerlo y dicen que no hay estudios suficientes. S