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Perfil del cocainómano: señales de alerta

Aunque no existe un perfil cocainómano concreto y preciso, sí pueden percibirse ciertas conductas en el consumidor que pueden hacer sospechar a sus familiares y allegados del consumo. En este artículo las repasamos.

Efectos de la cocaína

El consumidor de cocaína suele menospreciar los graves efectos que la sustancia causa en la salud. Esto se debe a que en un primer momento los efectos no son visibles y, cuando al fin se manifiestan, no se suele relacionar con el consumo de la droga. 

Por otro lado, las personas que suelen consumir cocaína lo hacen durante el fin de semana. Un hábito esporádico que corrobora la falsa creencia de que su uso es fácilmente controlable. Sin embargo, es mejor no menospreciar esta sustancia. Además de tener un gran poder adictivo, se suele asociar la cocaína con el consumo de otras drogas, alcohol, tabaco, cannabis… que magnifican los efectos de aquella.

Estos efectos causan alarma y preocupación entre los allegados al consumidor, especialmente en las parejas. El consumo de la persona amada provoca discusiones. La situación se agrava cuando entran en escena los problemas económicos motivados por las deudas. Es más, algunos profesionales médicos que tratan con personas adictas sospechan que hay otros problemas motivados por el consumo como los accidentes y las conductas violentas en el ámbito doméstico. 

 

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Perfil del cocainómano

No hay un perfil cocainómano único. La cocaína actúa en la personalidad de cada uno provocando distintas formas de reaccionar frente al consumo. La adicción a esta sustancia, como en el caso de cualquier otra, no es más que el resultado de la interacción entre los efectos farmacológicos que tiene la cocaína y la persona que la consume. 

Entran en juego las características genéticas del individuo, la presencia de trastornos psiquiátricos de base, o la potencialidad de desarrollar alguno. También son relevantes los factores sociales como la disponibilidad y la accesibilidad a la sustancia, pero también las creencias y valores impuestos por la sociedad de la que forma parte el adicto. 

Existe la vieja creencia de que la cocaína solo era consumida en ciertos ambientes prestigiosos, en los grupos sociales con éxito y poder, y que esto favoreció su expansión por EEUU y Europa en la década de los 80 del siglo pasado. Asociar el consumo de esta sustancia con las clases sociales más altas hizo que se creara una imagen social positiva de la cocaína.

En resumen, la concepción del perfil del cocainómano es:

  • Hombres
  • Clase social alta
  • Niveles altos de poder y éxito
  • Ejecutivos del mundo de los negocios
  • Vinculados a la élite del espectáculo y el arte

Según este estudio, en EEUU, los profesionales que más usan drogas pertenecen a los sectores de:

  • Hostelería
  • Arte
  • Entretenimiento
  • Cargos directivos
  • Sector de la información
  • Construcción.

El perfil de persona que consume cocaína también se encuentra, frecuentemente, en ambientes como el nocturno, cuyos bares, discotecas y otro tipo de salas se llenan de personas dispuestas a aguantar largas sesiones de música.

 

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El perfil psicológico del cocainómano

Se observan algunas características comunes entre los pacientes en tratamiento para superar adicciones, aunque no exista un perfil en concreto.

Las personas que consumen cocaína acostumbran a ser:

  • Abiertas
  • Extrovertidas
  • Muy sociables
  • Habladoras
  • Activas.

A veces, los profesionales que ayudan a los adictos a tratar de abandonar la adicción señalan que incluso hay consumidores de cocaína que tienen tendencia a ser:

  • Hiperactivos
  • Diagnosticados con trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

En estos casos, a las personas con este trastorno la cocaína no les produce demasiada actividad y excitación, sino que les produce sedación.

 

Señales de alerta

Cuando el consumo se incrementa los perfiles se modifican y se pueden percibir ciertos síntomas que constituyen señales de alerta. Corroborar el consumo es el primer paso para ayudar a un ser querido a buscar ayuda para tratar de superar la adicción.

Así pues, cuando el consumo es significativo, el cocainómano:

  • Se caracteriza por ser una persona que manifiesta cambios bruscos de humor.
  • Alterna periodos de mucha excitación con otros de suma tristeza.
  • Sufre el llamado efecto lunes, es decir, la apatía o depresión que sigue al consumo. Este efecto puede durar más de un día. Recibe este nombre dado que se suele relacionar el consumo de la cocaína con el fin de semana.
  • Fácilmente irritable, poco consistente y que poco a poco se torna huraños, desconfiado y bastante impredecible en su conducta.
  • Es muy frecuente que el consumo continuado de cocaína provoque un trastorno no específico que comporta: pérdida de peso, agotamiento, estado de ánimo bajo, irritabilidad, pérdida del sueño, comportamiento paranoide y suspicaz. Al margen de que haya un aumento o no del consumo, estos síntomas se pueden agravar.

Si se detectan comportamientos como estos se pueden relacionar con el perfil del cocainómano. En ese caso, puede hacerse necesaria una intervención. Para ayudar a una persona que tenga problemas de adicción es necesario hablar con franqueza sobre la situación. Para que cualquier tratamiento que busque superar la adicción a la cocaína surta efecto, el primer paso es el reconocimiento por parte del adicto de que necesita ayuda. Una vez que superado este punto lo mejor es ponerse en manos de profesionales cualificados, como es el caso de Newline.

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