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Resaca de la cocaína: por qué es tan dura

La ingesta de cocaína provoca una gran descarga dopaminérgica en el sistema central de la persona que hace que su cerebro se quede casi sin dopamina. Cuando pasan estos efectos, aparecen unos síntomas que son los opuestos a los que tiene el efecto de la cocaína, como un acusado cansancio. En este artículo conoceremos por qué es tan desagradable la resaca de la cocaína, tanto desde el punto de físico como desde el punto de vista psicológico.

¿Cuáles son los síntomas de la resaca de la cocaína?

Las personas que han tomado cocaína en cualquiera de sus formas de ingesta manifiestan, después de vivir los principales efectos de la droga, síntomas de depresión, abotargamiento y falta de fuerzas y de ánimo para realizar cualquier actividad. Después de tomar esta droga es común que aparezca la irritabilidad y el mal humor. También suelen aparecer dificultades para razonar con normalidad y con claridad, debidas a la interrupción del proceso de neurotransmisión, por lo que también se dificulta la capacidad de recordar y aprender cosas nuevas.

Aunque comparten rasgos comunes, conviene distinguir los síntomas de la resaca de la cocaína de los síntomas del síndrome de abstinencia, que sobrevienen cuando se deja de tomar la droga de forma repentina después de tomarla durante un tiempo. En este último caso aparecen, en distintos grados, fatiga severa, nerviosismo, sudores, temblores, ansiedad, ganas de vomitar y trastornos del sueño como el insomnio y la somnolencia. Es necesario destacar que la resaca de la cocaína aparece siempre, con independencia de cuánto consume un cocainómano al día

 

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Los componentes añadidos, un factor de riesgo 

Se considera que, aproximadamente, solo entre el 5 y el 40% de la cocaína que se ingiere cuando se esnifa una raya proviene de la planta de coca. Los componentes añadidos tanto en el proceso de elaboración como cuando se ‘corta’ por parte de aquellos que la distribuyen y venden, influyen directamente en los efectos que tiene y en la resaca que provoca. Estas sustancias pueden ser desde ácido sulfúrico, gasolina, acetona, amoniaco o bicarbonato, en el primer caso, hasta yeso, antihistamínicos, speed, detergente, anfetaminas, polvos de talco y un largo etcétera en el segundo. 

La mezcla con el alcohol potencia el daño y la resaca

Como una droga que se consume sobre todo en un contexto social y de ocio, en especial en las primeras fases, es habitual que la ingesta de la cocaína se realice en combinación con el alcohol. Esta mezcla no solo es mucho más peligrosa que la toma de solo una de las dos sustancias, sino que multiplica tanto la resaca de la cocaína como los efectos del alcohol en el cuerpo humano después de unas horas. Es habitual que los adictos tomen de manera conjunta cocaína y alcohol creyendo, de manera errónea, que una contrarresta los efectos secundarios de la otra. Otro error habitual es el de pensar que tomar alcohol alarga los efectos de la cocaína. Ambas creencia son equivocadas y no solo multiplican el peligro, sino que hacen que la resaca sea aún mayor.  

Uno de los riesgos en los que pueden incurrir las personas que experimentan resaca de la cocaína es el de volver a tomar la droga para paliar los síntomas de esa ‘bajada’, una práctica de alto riesgo porque puede reforzar la adicción y agravar los efectos de la droga.

 

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