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¿Se recupera el cerebro de un cocainómano?

Una de las mayores preocupaciones de las personas que conocen adictos a las drogas es saber si se recupera el cerebro de un cocainómano, especialmente si la adicción ha sido severa. Para dar respuesta a esta inquietud, en este artículo se abordan los efectos que la cocaína tiene en el cerebro y qué debe hacerse para recuperar la salud del órgano más importante del cuerpo humano.

Los efectos en el cerebro del consumo de cocaína

El consumo repetido de cocaína puede provocar cambios físicos y de comportamiento. Entre los primeros, están los que afectan al cerebro. La cocaína modifica los sistemas del cerebro encargados de la percepción de las situaciones placenteras. Esta sustancia es capaz de producir un incremento de la actividad mental, que puede derivar en cuadros psicóticos, alteraciones en los movimientos o conductuales. 

Produce cambios emocionales, pudiendo padecer trastornos de ansiedad, del humor o de la agresividad. El consumo de cocaína produce que el cerebro reduzca la segregación de dopamina. Todas estas alteraciones en el cerebro logran que, por ejemplo, las personas adictas no sean capaces de detectar y ver con claridad las consecuencias adversas de sus propios comportamientos. 

En ocasiones, el consumo de cocaína puede provocar una enfermedad cerebral llamada: leucoencefalopatía. Esta condición provoca un daño progresivo en el cerebro inflamando la sustancia blanca. Los síntomas van desde un nivel alterado de la conciencia, confusión, lenguaje y visión alterados y fiebre.

 

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Evidencias científicas sobre cómo la cocaína afecta al cerebro

Un estudio llevado a cabo por científicos del hospital de Sant Pau de Barcelona, el Instituto de Investigación Biomédica Bellvitge y la Universidad Autónoma de Barcelona demostró en el año 2016 que la cocaína altera las funciones cerebrales y modifica la estructura del cerebro de los cocainómanos. Concretamente: 

  1. Las personas adictas a la cocaína tienen hiperactivado el circuito de recompensa, una zona primitiva del cerebro que se encarga de favorecer los comportamientos impulsivos automáticos y más básicos, como ingerir alimentos.
  2. La corteza prefrontal (encargada de regular la propia conducta) del cerebro de los adictos permanece apagada, lo que no les permite afrontar con garantías situaciones adversas relacionadas con la sustancia.
  3. Se producen, por tanto, cambios en la estructura del cerebro. Se refuerzan las zonas encargadas de la gratificación en detrimento de aquellas otras encargadas de controlar los procesos cognitivos, como la atención y la regulación de la propia conducta.

Este estudio, y sus resultados, responde por qué las personas adictas no son capaces de dejar el consumo y tienen tantas recaídas. La pregunta entonces es: ¿se puede recuperar el cerebro de un cocainómano? Los expertos siguen investigando al respecto, para determinar si en la medida que el adicto deja de consumir el cerebro tiene la capacidad de regenerarse y poner en marcha sus funciones con normalidad. 

Cómo se recupera el cerebro de un cocainómano

Tras un periodo prolongado de abstinencia (entre 3 y 6 meses) con tratamiento farmacológico que actúe sobre los receptores cerebrales y tratamiento psicológico motivacional se recuperan las funciones cerebrales alteradas por la cocaína.

Por lo tanto, cuanto antes se deje la adicción a la cocaína, antes se recupera el cerebro de un cocainómano. Una adicción fuerte que se prolonga en el tiempo provoca daños cerebrales severos que tardarán mucho más tiempo en remitir.

Ponerse en manos de profesionales, después de aceptar que se tiene un problema al que debe ponerse remedio, es la mejor estrategia para tratar de abandonar la adicción. Existen diferentes tratamientos, el propio médico de cabecera del adicto puede proponer aquellos más recomendados en cada caso.

 

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