La cocaína y su relación con el alcohol

El consumo de la cocaína está muy ligado al consumo de alcohol, especialmente cuando se trata de un “consumo social”. La cocaína es una droga estimulante profundamente adictiva que produce euforia, aumento de energía y actúa como un estimulante del sistema nervioso central. El alcohol, por lo contrario, es un depresor del sistema nervioso central. Sin embargo, los adictos mezclan las dos sustancias para contrarrestar los efectos secundarios desagradables de cualquiera de las dos. Algunas personas están convencidas de que el consumo de alcohol mientras se consume cocaína prolonga el “subidón”.

Según un estudio realizado por varios departamentos de la Universidad de Florida conjunto con el Centro de Investigaciones de Adicciones y Educación de Gainsville, aproximadamente el 70% de las personas que consumen cocaína injieren alcohol al mismo tiempo. Lori Knackstedt, profesora asociada de psicología en la Universidad de Florida, sugiere en el estudio que dado a que el subidón de la cocaína dura tan poco, las personas toman alcohol para contrarrestar la ansiedad generada por el bajón.

Las razones por las cuales las personas usualmente combinan ambas sustancias incluyen:

  1. Disminuir la sensación de embriaguez.
  2. Intensificar el subidón de la cocaína.
  3. Aliviar los síntomas no deseados del bajón de la cocaína.

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¿Qué pasa en el cuerpo de una persona cuando mezcla la cocaína con el alcohol?

La cocaína puede parecer un gran aliado del alcohol, si bien ayuda a disminuir la sensación de embriaguez, hay riesgos asociados que se deben tomar en cuenta cuando se combinan ambas sustancias.

En un estudio publicado por el Drug Abuse Warning Network (DAWN) de los Estados Unidos se destacó que el uso simultáneo de alcohol y la cocaína aumenta el riesgo de la muerte súbita de un 18 a un 25%, principalmente debido a sus efectos cardiotóxicos. Del mismo modo, se asocia con una mayor probabilidad de comportamientos suicidas y homicidas.

Uno de los problemas más graves de mezclar alcohol y cocaína ocurre cuando los dos se metabolizan en el hígado. Este proceso genera cocaetileno, una molécula con propiedades similares a la cocaína, pero que permanece más tiempo en la sangre.

Además de la producción de cocaetileno, que de por sí ya es peligrosa para el organismo, algunos adictos creen que pueden seguir bebiendo durante más tiempo porque no sienten los efectos del alcohol. Si bien la cocaína agudiza sus sentidos, a la vez aumenta las probabilidades de una intoxicación por alcohol.

Esta molécula generada por la combinación, casi mortal, del alcohol y la cocaína aumenta el riesgo de daño hepático y disfunción del sistema inmunológico. Además la combinación de cocaína y alcohol, genera problemas cardiacos por que se eleva el ritmo cardíaco y la presión arterial más de lo que lo haría la cocaína por sí sola.

En un estudio realizado por los Doctores Muhammad U. Farooq, Archit Bhatt, and Mehul B. Patel de los Departamentos de Neurología y Oftalmología y Departamento de Cardiología  de la Universidad Estatal de Michigan demostraron que las consecuencias de la producción de cocaetileno en el corazón incluyen:

  • Infarto de miocardio o infarto de miocardio con dolor cardíaco
  • Infarto cerebral, o muerte de los vasos sanguíneos y del tejido cerebral, que provoca daño cerebral, accidente cerebrovascular o aneurismo
  • Hemorragia intracraneal
  • Cardiomiopatía o enfermedad del corazón.
  • Arritmia cardíaca, que puede contribuir a un ataque cardíaco posterior.

Otros problemas asociados con el consumo del alcohol y cocaína

Existe una infinidad de problemas psicológicos asociados con la mezcla de la cocaína y el alcohol, pero uno de los más notables es el aumento del riesgo suicida.

En un estudio realizado por la Universidad de Brown en el 2016 liderado por Sarah Arias encontró un vínculo entre el consumo de cocaína y alcohol y el riesgo de suicidio basado en una muestra de personas que ingresaron en la sala de emergencias por abuso de sustancias. Aquellas que mezclaron cocaína y alcohol fueron las más propensas a intentar suicidarse hasta un año después de haberse tratado en la sala de emergencia.

El resultado clave de este estudio fue que las personas intentaron suicidarse en el año posterior a la visita al hospital y que de las 874 personas que asistieron al hospital, 195 de ellas intentaron suicidarse al menos una vez.

La dependencia concurrente del alcohol y la cocaína se correlaciona también con problemas de salud mental. El consumo simultáneo de alcohol y cocaína se correlaciona con una mayor participación en actividades delictivas además de un deterioro en el desempeño de las tareas neuroconductuales y neurocognitivas.

Las personas que quieren llevar a cabo un tratamiento por el consumo combinado de alcohol y cocaína se enfrentan una serie de desafíos difíciles. Desde Newline nos ponemos a la disposición de todas aquellas personas que deseen recuperar su vida para ayudarles abordar los problemas mentales concurrentes, ya sea de depresión, trastornos de personalidad, ansiedad, que pudo haber provocado la adicción a ambas sustancias.